‘Los recortes expulsarán a mucha gente de la universidad’ (El Mundo, 23 de maio de 2012)

Los recortes en Educación han soliviantado a buena parte de la comunidad educativa, que el próximo martes está convocada a una ‘huelga total’. Entre ellos, los universitarios, para los que la política de austeridad se traducirá en un incremento de las tasas y una reducción del presupuesto para becas e investigación, así como de la oferta académica.

Según cálculos de los sindicatos, el recorte en Universidad asciende a un 62,5%, afirman que los contratos de ciencia se han reducido un 43%; la I+D+i, un 25,52%; las becas y ayudas al estudio un 11,6% y los programas Erasmus, un 41,4%. Por ello, han subrayado, rechazan el incremento de las tasas universitarias, “la universidad de élite” y el modelo de becas. Con esta política, aseguran, “buscan expulsarnos del campus“, y alertan de que la tasa de abandono podría elevarse un 20% el próximo curso por no poder hacer frente a los nuevos precios.

Tasas

En concreto, el Ministerio de Educación plantea que los universitarios asuman el 25% del coste de sus estudios, frente al 15% de media actual. Esto supondrá hasta 540 euros más por alumno. No obstante, las comunidades autónomas aún están estudiando cómo y en qué medida aplicarán los incrementos, pues son ellas las que tienen la última palabra, al estar transferidas las competencias.

Para Luis Cereijo, presidente del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Alcalá de Henares, estos precios resultan inasumibles. “En las ingenierías hay mucha gente que se está preinscribiendo en FP, porque no saben si podrán abonar el coste de la matrícula el año que viene”. Unas matrículas que podrían ascender, explica, hasta los 5.600 euros en el caso de Medicina. “Yo por ejemplo cursé un máster el año pasado. De haberse dado estas condiciones, no habría podido asumir el coste que me supone irme de Canarias para estudiar”.

Los universitarios que quieran acceder a ayudas económicas para cursar un máster en las universidades públicas españolas deberán acreditar nota media en el Grado de 6,5 para una beca general (importe íntegro de la matrícula) y de 7 para una beca salario o de movilidad.

“A nivel de máster existe un problema muy grave“, explica Borja Andrino, miembro del Consejo Social de la Universidad Autónoma de Madrid. “Que una primera convocatoria cueste 3.600 euros lastrará la investigación, porque para hacer un doctorado antes has de hacer un máster”.

Repetidores

El departamento dirigido por José Ignacio Wert plantea además recargos para los repetidores: entre un 30% y un 40% para la segunda matrícula, entre un 65 y 75% para la tercera y entre un 90 y un 100% en la cuarta. Unas penalizaciones con las que el Gobierno pretende “exigir al alumno un mayor rendimiento en el uso de los recursos”.

Un análisis “simplista” para la representación estudiantil, que no tiene en cuenta aspectos como que una persona deje correr convocatoria por circunstancias personales o laborales; por ejemplo, estar enfermo. O la típica asignatura con un bajo porcentaje de aprobados, “en algunos casos del 14%”, explica Andrino, quien actualmente estudia 5º de Matemáticas e Informática. “Un alumno que llega a una tercera o cuarta matrícula no es porque quiera”, asegura.

La subida de las tasas es bestial y va a llevar a muchos estudiantes a plantearse su continuidad en la universidad“, afirma. “Además, se está exigiendo asumir una cuarta matrícula al 100% del coste real, cuando ni siquiera está estudiado cuál es ese coste”.

Becas

Wert propone además elevar los requisitos académicos para percibir una beca, ya que, según las cifras que maneja, el 40% de los becarios que ingresa en la universidad con una nota inferior a 5,5, deja la carrera el primer año. Además, según datos del Ejecutivo, el abandono escolar (del 12%, que se elevaría hasta el 30% si se tiene en cuenta a los que se cambian de carrera) supone 3.000 millones de euros (equivalente al recorte presupuestado en Educación).

“Ligar la política de becas a la excelencia es un error”, afirma María Fernández Mellizo-Soto, profesora de Educación de la UCM y experta en economía de la educación. “Las becas son un instrumento de igualdad de oportunidades educativas, cuyo objetivo es que personas con pocos recursos socioeconómicos puedan acceder a la universidad. Es un error exigir a los becarios más requisitos académicos que al resto, sobre todo si es para el acceso a la primera beca”, explica. Para la profesora, la solución al abandono escolar pasa por endurecer los estudios universitarios. “Pero para todos. No sólo para los becarios”.

Alba Contreras, representante de los estudiantes en el claustro universitario y en el Consejo Social de la UCM, alerta de que con la nueva política de becas “estamos condenando a ciertas familias a que no puedan tener universitarios en casa y a algunos estudiantes a no poder estudiar más. Es un problema más serio de lo que parece”. Así, según sus cálculos, el número de personas que precisará beca el próximo curso, a causa del incremento de las matrículas, puede triplicarse. A esto se suma que el Ministerio cubrirá el mínimo de la horquilla de las tasas. “Así, si en tu comunidad autónoma las matrículas suben más del mínimo, a menos que subvencione la diferencia el Gobierno regional, el coste deberá ser asumido por el alumno”.

Además, Contreras recuerda la situación socioeconómica de los perceptores de becas, “muchas veces con ambos progenitores en paro”, lo que les obliga a compaginar trabajo y estudios. Además, dice, no se está teniendo en cuenta el índice de fracaso de algunas carreras. “Por ejemplo, en la Complutense algunos grados han asumido mucha carga lectiva al pasar de cinco a cuatro años” sin adaptar los temarios. Si el índice de fracaso de tu titulación es de un 80%, al becario no puede exigírsele que apruebe todas; de lo contrario, habrá gente que tendrá que dejar de estudiar esas titulaciones”.

La educación como inversión

Para María Fernández, “recortar en Educación, en universidades y en investigación y ciencia debería ser una de las últimas cosas que hiciera un país, porque afecta a la calidad de su sociedad y, en definitiva, a su futuro. No sólo en términos sociales, sino en términos puramente económicos: es la educación la que permite cambiar el modelo productivo y afrontar el futuro mejor”.

Sin embargo, si aún así fuera necesario “tocarla”, se podría pensar en “medidas no tan dañinas, que preserven determinados objetivos de equidad y calidad del sistema. No sólo por razones de política social, sino desde un punto de vista de eficiencia económica: el de aprovechar todos los talentos”. Así, admite que, con problemas fiscales, el Gobierno pueda plantearse tocar las tasas, pero empleando instrumentos para que este aumento no vaya en detrimento de la equidad del sistema. “Un incremento de tasas sin un aumento de becas o préstamos en buenas condiciones hará el sistema menos equitativo. Habrá unos estudiantes que antes podían ir a la universidad, y ahora no podrán”.

Proliferación de universidades y abandono escolar

El Ministerio cree que el abandono escolar está relacionado con el incremento de la demanda que ha propiciado la proliferación de centros. Hoy existen 52 universidades públicas, distribuidas en 164 campus. Casi todas las provincias tienen universidad; comunidades como Andalucía tiene una por provincia (con 34 campus) y hay autonomías con más universidades que provincias (Cataluña, siete; la Comunidad Valenciana, cinco), según datos publicados por Paloma Díaz Sotero en EL MUNDO.

El problema no sería tanto el número de universidades (hay una por cada 582.000 habitantes), como las duplicidades: más de 200 carreras cuentan con menos de 30 alumnos en primer curso. En Cataluña y Galicia han comenzado a eliminarse los grados con menos de 40 o 50 estudiantes. Sindicatos y organizaciones de estudiantes temen que los recortes sirvan de “excusa” para cerrar campus y carreras.

Para Borja Andrino la centralización de determinados estudios es admisible, siempre que vaya acompañado de “una buena política de becas de movilidad, que garanticen que un alumno no se quede sin estudiar por su lugar de residencia”. E insiste en que no se puede achacar el abandono y el fracaso escolar en exclusiva al alumno. La falta de información tendría una parte importante de la responsabilidad, ya que “el estudiante entra a la universidad prácticamente a ciegas“.

Sobrecualificación

El biofísico Félix Goñi, miembro de la comisión expertos que estudiará la reforma de la Universidad española, advertía a Efe de que con los recortes en investigación “no habrá, en menos de 20 años, una universidad española entre las cien primeras del mundo”.

El experto cree que el ahorro pasa por seleccionar más a los alumnos, en lugar de aumentar los precios. Además, aboga por establecer el pago completo de los estudios a partir tercera convocatoria, pese a que, dice, esto último implicará que “los ricos, aunque sean tontos, acaben los estudios, pero serán minoría“. “No puede entrar todo el mundo en la universidad porque el nivel baja de forma absurda”, asevera.

Una afirmación que sería ratificada por el informe Eurydice, que señala que la población universitaria no se corresponde con el tejido empresarial español, lo que aboca a estos profesionales a aceptar puestos para los que están sobrecualificados, además de propiciar una bajada de los salarios.

“Ante esto, hay dos estrategias, explica Fernández Mellizo-Soto. Una es rebajar las cualificaciones de sociedad porque mercado trabajo no absorbe tanta cualificación. Y el aumento de las tasas podría tener efecto en la reducción de la demanda universitaria y el fomento de la FP. Es una estrategia. Pero hay otra: tratar de cambiar sistema productivo, apostar por un modelo de crecimiento más cualificado. Yo prefiero esta última”.

Preferencia que comparte Alba Contreras. “Tener gente cualificada y bien preparada es muy sano para que una sociedad libre que puede avanzar. La sobrecualificación solo está mal vista aquí. Además, ¿hablamos de sobrecualificación cuando hacen falta médicos, y no se quedan aquí porque no salen plazas? ¿Cuándo hacen falta traductores? La posiblidad de crear empleo existe, y contar con gente cualificada da más opciones a la hora de crear ese empleo“.

Docentes investigadores

La reforma universitaria también contempla cambios para el personal docente, que verá incrementadas sus horas de docencia a menos que demuestre su labor investigadora. “No ma parece mal diferenciar entre quien investiga y quien no”, afirma Fernández Mellizo-Soto, quien alerta: “El problema es que el incremento del número de horas de docencia podría tener un efecto colateral dramático: la reducción del personal temporal, profesores asociados e interinos, y ayudantes doctores”.

A noticia en El Mundo


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