Científicos gallegos en “stand by” (Faro de Vigo, 20 de maio de 2012)

Conscientes de que no existen plazas para todos, advierten a la Xunta de que falla “la gestión y la planificación”

Con 20 años de experiencia científica e infinitas horas de laboratorio a sus espaldas en Galicia y en centros punteros de todo el mundo, el colectivo de los Parga Pondal cuyo contrato de cinco años expiró en diciembre, afrontan ´los cuarenta´ en paro. Tras la presión social por su expulsión, existe ahora la posibilidad de que la universidad los readmita. Para ello se someterán a otra evaluación. Admiten estar “cansados y desmotivados”. Lo han dado todo por un trabajo vocacional. Lejos de victimismos, creen que las instituciones no priorizan ni aprovechan lo invertido en ciencia. Así se caen los pilares de la I+D.

Han reforzado su currículum en centros de investigación punteros de todo el mundo, publicado en revistas internacionales, algunos con patentes (el sueño del principiante en investigación básica),hablan y pueden trabajar en varios idiomas y sus proyectos son clave para Galicia. Con 20 años de experiencia cada uno de ellos, infinitas horas en laboratorios, muchos vuelos y congresos sobre nuevo conocimiento, están en paro desde diciembre. La crème de la ciencia gallega no sabe hacia dónde tirar, está en stand by. Piensan en abandonar pero les da rabia que todo lo que saben caiga en el olvido: fármacos que podían llegar a existir para curar ciertas enfermedades, avances en el origen del universo, en contaminación…
Estos ejemplos de Parga Pondal, liderando en los últimos cinco años la investigación de lujo de las universidades gallegas, pasaron a las listas del Inem en 2011. La presión social hizo que la Universidad de Santiago se replantee la decisión de prescindir de 17 investigadores, de hecho, durante este año van a volver a ser evaluados y podrían ser readmitidos por la institución compostelana, en este caso. Son conscientes de que no hay sitio para todos; en las universidades gallegas hay más de 5.000 científicos, según la Xunta. Pero ellos están en la parte superior de la pirámide, en el top, o acercándose, por eso piden a las autoridades gallegas que no cometan “un error”. Coinciden en que “existe un problema de gestión y de falta de planificación”. “No priorizan áreas, se prometen plazas que luego no salen, y muchas veces, con la gente que se va, se pierde el proyecto en el que trabajaba. No puede ser, esto tampoco te permite hacerte un planning de futuro”, argumentan. El presupuesto ha caído este año un 25% en investigación en el país, pero el Ministerio de Ciencia dejó sin gastar 152 millones en ayudas.
La Xunta sacó esta misma semana la convocatoria de subvenciones para las unidades de investigación consolidadas, las punteras. De hecho, para aliviar la presión sobre los mejores equipos les concederá financiación fija (estructural) cada dos años, no obstante, cerebros como Liz Marzán, de la Universidad de Vigo, acaba de fichar por un centro vasco. También la administración gallega tuvo parados varios millones de fondos europeos para I+D durante un tiempo. A mayores, la Xunta se compromete a financiar la contratación durante tres años de científicos, pero han de ser las universidades las que gestionen dichas plazas. Hay ayudas para proyectos punteros, está la convocatoria Interconecta y existe un fondo de capital riesgo para proyectos innovadores. En el ranking nacional, las universidades gallegas quedan en buen lugar: la de Vigo es la sexta de España con más patentes por profesor y la de Santiago la sexta que más patenta. ¿Qué es lo que falla?

Antonio Rodríguez. Química Inorgánica en la Universidad de A Coruña: “Presenté mi proyecto en Londres y estoy mirando en Galway y Harvard”
Pese a quedarse en paro en diciembre, en su caso tras cinco años en el Departamento de Química Inorgánica de la institución académica coruñesa, este noiés que acaba de cumplir 40 años no quiere tirar la toalla. Acaba de presentarle al Imperial College de Londres el proyecto en el que lleva trabajando aquí, en Galicia, durante los últimos años: “se trata de compuestos de platino, la búsqueda de nuevos principios activos para luchar contra el cáncer”. “Espero respuesta del Imperial College; si me aceptan me voy feliz. También estoy mirando en una universidad irlandesa de Galway y en Harvard, puede sonar inalcanzable, así en principio, pero hay que intentarlo”, expresa Antonio Rodríguez.
No tiene compromisos familiares que le aten, pero cree que “algo no va bien en la gestión de la investigación en Galicia cuando el Imperial College acepta con interés el proyecto que le planteo y en la universidad gallega, que estuve hasta ahora, no vale”. Rodríguez estuvo 14 años en la privada, desde Jealsa (ideando el aprovechamiento de la concha de mejillón), pasando por La Rioja, el CSIC de Salamanca y Aimen, en O Porriño. Con 35 años, tras contactos por obra y servicio, apostó por una Parga Pondal. Pero la estabilidad, o relativa calma, tampoco llegó. “Me siento como frustrado. Tengo dos patentes, ¿cuántos catedráticos universitarios tienen dos patentes? Quisiera conocerlos”, comenta Rodríguez, quien añade que las plazas no están pensadas desde un punto estratégico ni de proyecto. “Quiero recordar que el 15% del dinero que captamos por proyecto se lo queda la universidad”.

Ezequiel Álvarez.Doctor en Farmacia, con contrato temporal hasta diciembre: “Cuando más productivo puedes ser pasan de ti. No tiene sentido
Con 38 años, Ezequiel se ha estrenado como padre de dos niños hace unos meses. “Con este oficio lo posponemos todo, hasta la paternidad”, reflexiona este doctor en Farmacia, nacido en León pero instalado en Galicia “desde siempre”. Es uno de los Parga Pondal con más experiencia que en diciembre recogieron sus cosas de la Universidad de Santiago.
Aunque la mayoría sigue en paro, con la esperanza de una readmisión (aunque desconfiados), él tuvo la suerte de conseguir un contrato temporal (hasta diciembre) en una fundación dependiente del CHUS, el complejo hospitalario compostelano. Lleva toda su trayectoria investigando nuevas salidas para la prevención y la curación de la hipertensión, el infarto cardiovascular y el cerebral (ictus). También conoce los secretos de la arterioesclerosis, una enfermedad crónica que, de momento, no tiene cura. Tres años de estancia en Portugal.
“Es como si te da la patada quien más quieres. Le tengo especial cariño pero te vas con un ´si te he visto no me acuerdo´”, afirma Ezequiel Álvarez. “No hay prioridades ni un plan. Cambia el Gobierno y cambia el modelo. Están malgastando lo invertido. Después de 15 años, cuando más productivo puedes ser, presciden de ti. No tiene sentido. Ninguna empresa privada se lo podría permitir. Es el tiempo que lleva investigar un fármaco, por ejemplo, y cuando lo vas a lanzar, ¿pasas?”.
Pedro Vázquez. Física Aplicada. Investigador en Farmacología: “¿Volver a marchar?Pero, ¿con qué objetivo?”
La Física Aplicada se convertiría en una pasión para Pedro desde que empezó la carrera en Santiago. Natural de Lugo, Vázquez asegura que está un poco harto de andar con las maletas de aquí para allá, sin un reto específico. Desde diciembre no sabe qué hacer. A la espera de que la Universidad de Santiago, tras repensar su decisión de prescindir de ellos, pueda quedarse con alguno de los 17 ´nominados´, Vázquez está estudiando para una oposición. Con 38 años, tiene pareja, ambos están asentados en Compostela, y pensar en volver a emprender el vuelo le da pereza. “¿Vuelves a separarte? ¿Con qué objetivo”, comenta.
Es experto en búsqueda de bases para nuevos fármacos, es decir, la investigación de moléculas utilizadas en farmacología. También constan en su currículum aplicaciones científicas para la creación de implantes óseos o la evaluación de las consecuencias de los incendios en las capas de suelo y subsuelo.
“Tenemos experiencia, y por lo tanto, capacidad para captar proyectos y dinero, estamos en otra fase. La universidad no debería pensar en cinco años unos y luego cinco años otros, porque hay proyectos que se pierden. La captación de proyectos le da prestigio a la institución. Es como malgastar a la gente a una edad en la que puede hacer mucho más, por lo andado en este campo”, expresa Vázquez.
Estuvo en Reino Unido y en Italia durante dos años. La mayor parte del tiempo de las estancias internacionales lo pasó en la Universidad de Sheffield. Cree que a veces se atribuye la no convocatoria de plazas a la escasez de fondos, “pero no siempre es así”. “Muchas veces se habla en la cúpula de la institución de sacar unas plazas, se aprueban, y luego no salen adelante. Si había sitio cuando se solicitaron, ¿por qué no salen? ¿hacían falta o no? Es cuestión de planificación y de apostar por algo”, expresa Vázquez. Además, “mucha gente de la universidad se tendrá que jubilar en breve”, añade. La inversión en investigación en Galicia no alcanza el 1% del PIB, menos de la mitad que Europa. Los países emergentes superan el 3%.

Pablo Vázquez. Experto en Física Atómica y Nuclear. Cinco años en el CERN de Suiza: “Me planteo usar la licencia de taxi de mi padre”
“Ahora mismo estoy quemado. Igual dentro de un año o dos cambio de idea pero estoy pensando, muy seriamente, en utilizar la licencia de taxi que fue de mi padre”. Pablo Vázquez, experto en Física Atómica y Nuclear, tiene un niño de tres años y vive en Santiago. Tras quedarse en paro en diciembre, junto a sus colegas Parga Pondal de la USC, logró un contrato temporal de tres meses que ya se le acabó. Pese a romper el vínculo contractual con la USC, al menos hasta que la institución decida si repesca a alguno, sigue visitando el departamento casi a diario porque le está dirigiendo la tesis a un alumno y no quiere dejarlo a medias.
Estuvo cinco años en Suiza, en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), trabajando en el famoso acelerador de partículas para desentrañar el origen del universo. Participó, precisamente, en la instalación del detector, en un proyecto compartido entre la universidad compostelana, una suiza y otra alemana. En Suiza tuvo la oportunidad de quedarse. “Decidí regresar en su momento y opté a la plaza esta en Santiago, por mi especialización en física nuclear. En este oficio vivimos muchos años como mileuristas, es bastante precario, tiene mucho de vocacional. Quizás si me hubiera presentado antes tuviese alguna opción. Los que vienen ahora ya no la tienen”, lamenta Vázquez.

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