Abandonados antes de la tesis (El País, 23 de outubro de 2011)

Educación deja a todos los licenciados en 2007 sin contratos predoctorales

Laura García, graduada en Empresas, se llevó una desagradable sorpresa cuando el pasado 15 de julio el Diario Oficial de Galicia publicó la convocatoria de ayudas a la etapa predoctoral que llevaba meses esperando. La orden la excluía, a ella y a todos los que obtuvieron su título de licenciatura en 2007. García no podrá optar a un contrato predoctoral porque entre los requisitos de la convocatoria está el de tener la carrera terminada después del 1 de enero de 2008, condición que no cumple.

El problema es que esta joven investigadora no tuvo ninguna otra oportunidad para solicitar esta ayuda, por la que recibiría 21.000 euros anuales mientras prepara su tesis doctoral. En 2010, el ya extinto Incite (Plan Galego de Investigación, Desenvolvemento e Innovación) no convocó ningún contrato de este tipo, tampoco dentro del programa María Barbeito, dedicado al apoyo de los que comienzan su carrera investigadora.

Después de un año esperando, cuando pensaba que por fin iba a poder competir por su contrat6o, la licenciada se quedó con la miel en los labios. Los afectados aseguran que la consellería les reconoció “un error procedimental” que ya no se puede solventar, aunque Educación niega esta explicación. El departamento que dirige Jesús Vázquez alega que los aspirantes podían haberse acogido a un plan similar de ayudas del Gobierno central, pero los licenciados replican que esa convocatoria estatal no está dirigida a investigadores individuales, sino a grupos de investigación.

Como Laura García, Paulo Carlos López, licenciado en Periodismo en el mismo año y con un currículum parecido, tampoco podrá optar a una ayuda predoctoral. La Xunta ha ido reduciendo el período de tiempo exigido desde el término de la licenciatura a la solicitud de la beca. En 2008 fueron cuatro los años requeridos y en 2009, cinco. Después del salto de 2010, esta última convocatoria pide tres. El cálculo deja fuera a toda una promoción de licenciados de las tres universidades gallegas. Antes no pudieron acceder porque primero debían completar sus estudios de tercer ciclo, que culminan con la obtención del Diploma de Estudios Avanzados (DEA) y duran al menos dos años.

La certeza de preparar la tesis sin contar con un sustento económico pone a estos jóvenes investigadores frente a una absoluta precariedad. “No sabemos qué vamos a hacer ahora con nuestras vidas. A mí esto me ha fastidiado los planes”, se queja Laura, que, después de un máster en Dirección de Empresas y un período de docencia, tendrá que recurrir, con suerte, “a participar en algún programa puntal” para aliviar su situación económica. “Yo ahora mismo no tengo nada; en la facultad me dejan un despacho para que pueda trabajar en mi tesis doctoral”, secunda López. Con el DEA ya leído ante un tribunal y recién titulado de su segunda carrera, Ciencias Políticas, tiene algún proyecto como autónomo en el ámbito de la comunicación, “pero cero ayudas para la investigación”. “Se nos está invitando a abandonar”, concluye.

Desde julio, cuando los aspirantes a doctor se enteraron de que no era para ellos el contrato que en algunos casos llevaban año y medio esperando, los investigadores se han puesto en contacto con la consellería en varias ocasiones para exponerle su situación, sin resultado alguno. Lo han intentado a través de La Liga Estudiantil, el colectivo Precarios o el Movemento Estudiantil Universitario, pero la contestación ha sido siempre la misma. No hay nada que hacer, están fuera de la convocatoria porque no cumplen los requisitos. Aunque para Paulo López el motivo de esta reducción sorpresiva de los requisitos está clara. “Lo que quieren es ocultar a una promoción de investigadores que está trabajando precariamente”.

50 ayudas en dos años

En 2008, la Consellería de Educación del bipartito convocó 84 contratos predoctorales. En 2009 fueron 74. Este año los aspirantes se reparten 100 plazas, pero los investigadores no ven por ningún lado dónde está el aumento de ayudas del que presumió la Xunta al presentar la convocatoria. “En realidad son 50 becas por año”, aclara otro de los afectados por el requisito de no ser licenciado antes de 2008. Con el título de Biología bajo el brazo, este investigador, que no desea dar su nombre, se marchó a estudiar un máster a Barcelona, pero regresó a Galicia para iniciar sus estudios de Tercer Ciclo, la etapa anterior al doctorado. La Consellería de Educación le becó durante esos dos años, el tiempo mínimo necesario para completar el Diploma de Estudios Avanzados, indispensable para poder proseguir con la tesis. Ahora, con el camino ya empezado, se encuentra la puerta del contrato predoctoral cerrada. “Sé que la Administración puede cambiar los requisitos de las convocatorias, pero creo que lo hizo de un modo injustificado”, se queja.

A noticia en El País


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