La ley de la ciencia no consolida al personal en precario, que en Galicia alcanza el 55% (Faro de Vigo, 18 de marzo de 2011)

Más de la mitad de la plantilla de los grupos gallegos son becarios, científicos con una estabilidad de dos años y empleados por obra

Ninguna de las categorías de contratos fijados en la nueva ley son indefinidos ni se aplica el límite de tres años en la duración de la contratación temporal por obra o servicio en los grupos de investigación. Eso sí, la etapa predoctoral (ahora de cuatro años) para realizar la tesis se cubrirá por contratos, en lugar de becas, y en la fase postdoctoral habrá una evaluación anual exhaustiva para poder optar a un puesto estable de funcionario, siempre que salgan plazas.
Estas son algunas de las novedades en la carrera investigadora de la nueva ley de la ciencia aprobada el miércoles en el Congreso. Según el colectivo de jóvenes investigadores, la esperada normativa (tras dos años de tramitación) no garantiza el futuro ni la estabilidad del personal en precario. En Galicia, el 55% de los grupos de investigación de las universidades se componen de investigadores becados, con becas-contrato de dos años de duración de media y contratados por obra exclusivamente para un proyecto concreto.
La nueva ley de la ciencia coincide en su filosofía con el recientemente estrenado plan gallego de I+D+i: se exigirán más que nunca resultados a los investigadores para escalar puestos en su carrera contractual, no todos los que están en el sistema conseguirán consolidarse en el mismo, impulsa la colaboración público-privada y confía en que fundaciones y empresas opten por contratar científicos, de modo que las universidades y organismos públicos de investigación no sean las salidas mayoritarias para los científicos españoles. Las dudas para los científicos jóvenes que encadenan en los laboratorios universitarios y organismos de investigación becas y contratos pensando en alcanzar algún día la estabilidad en la profesión se repiten, en la actualidad, en Galicia, Madrid o Andalucía. “Tampoco queremos contratos de por vida porque eso no es bueno en investigación, está claro. Lo que sí pedimos, y con esta ley no se consigue, es una carrera investigadora estructurada y saber, más o menos, a cuántas plazas podemos optar o por cuántos puestos podemos competir. Quiero decir, ni funcionarios, ni contratos de cinco años en precario. Saber cuando aterrices en España después de una estancia como investigador en el extranjero en qué ámbito te mueves y las opciones que tienes a optar a una plaza de consolidación”, argumenta Pilar Navas-Parejo, vicepresidenta de la Federación de Jóvenes Investigadores Precarios.
En Galicia hay casi 600 grupos de investigación vinculados a las tres universidades, centrados, principalmente, en investigación básica. Si cogemos una muestra de los 100 equipos más destacados, tienen una media de 30 miembros trabajando en laboratorio. Por norma general, más de la mitad de los integrantes de cada equipo son becarios en fase predoctoral, que realizan la tesis, investigadores con un contrato de dos o tres años de las categorías establecidas hasta ahora en Galicia (Ángeles Alvariño o Isabel Barreto) o también a través de Madrid (FPU, FPI o Ramón y Cajal). Un porcentaje importante dentro de la parte de investigadores no consolidados son los contratados por proyecto, por el propio grupo de investigación o universidad. Suelen ser contratos por obra que pueden encadenarse en función de las necesidades del proyecto. Solo el 40% del personal del grupo son profesores y catedráticos: Personal Docente Investigador (PDI). De un grupo de 36, por ejemplo: 16 profesores en plantilla y 20 becarios y contratados. Lo que ahora está en juego es la continuidad de los científicos que buscan su sitio.

La noticia en Faro de Vigo



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