Las investigadoras no tienen peso en la empresa y se refugian en el sector público (El País, 25 de enero de 2011)

La situación laboral de las mujeres en el ámbito de ciencia y tecnología está supeditada a la de los hombres: se incorporaron más tarde a este mundo, por lo que no tienen tanta antigüedad para ser consideradas para los cargos de dirección, donde tienen poca presencia. Las mujeres tienen además mejor formación, pero solo son mayoría en porcentaje de becarios, que llega al 62%. Esto influye también en los niveles de salario y en el tipo de contrato.

El camino que siguen las mujeres investigadoras está fuera de la empresa privada, ya que un 70% trabajan en el instituciones públicas. Esta vía se reduce en el caso de los hombres hasta el 56%. Sin embargo, ellas siguen siendo minoría en los dos ámbitos. Mientras en el público hay una cierta igualdad (52% hombres frente al 48% de mujeres), en el privado solo tres de cada diez empleados son investigadoras. Además, en el área que acumula más trabajadores, el de tecnologías de la información y de las comunicaciones, ellas solo representan el 4%.

El estudio Situación das mulleres no sistema de Ciencia-Tecnoloxía-Empresa de Galicia, que presentó ayer la Xunta, refleja una desigualdad entre sexos en este ámbito, a pesar de que las profesionales apenas perciben discriminación por su condición de mujeres, como explicó la secretaria general de Igualdade, Marta González. La alto cargo resumió la situación: “Los hombres se sitúan en los puestos más relevantes, tienen mejores salarios, no se les exigió un nivel de formación tan alto para acceder a los puestos de más responsabilidad y desarrollan su trabajo en las áreas con mayor importancia económica y más valoradas socialmente”.

El informe lo explica con datos. El 61% de las personas que dirigen grupos de investigación son hombres y el 75% de los profesionales varones tienen un contrato indefinido frente al 56% de las mujeres. Además, el 26% de los hombres percibe más de 2.500 mensuales de salario, algo que solo alcanzan el 15% de las mujeres. Por el contrario, el 11% de las investigadoras cobran menos de 900 euros frente al 5% de hombres.

El estudio refleja también la conciliación de la vida familiar de las investigadoras, que creen, hasta en un 38% de los casos, que es posible que tengan que abandonar su carrera para ser madres. De hecho, señaló González, el 29% ya ha visto afectada su trayectoria por este motivo. La paternidad, en cambio, solo condiciona al 7% de los hombres. La secretaria general resaltó que siete de cada diez mujeres que trabajan en el ámbito científico no tienen hijos. Preguntada por qué medidas proactivas pondrá en marcha la Xunta para mejorar la situación de la mujer en este ámbito profesional, la responsable de Igualdade obvió cuestiones como el salario o la menor presencia en puestos de dirección y centró la labor de su departamento en establecer mejores medidas de conciliación familiar para “que la maternidad sea entendida como un bien y no como una penalización”.

González tampoco se mostró favorable a aplicar medidas de discriminación positiva, “muy complejas desde el punto de vista legal y que solo se hicieron en el ámbito político”. “Lo cual no quiere decir que no se puedan incorporar medidas positivas en el ámbito formativo”, apuntó. En este sentido, incidió en que la base de esta situación está en la elección de los estudios, por lo que se va a ahondar en qué factores determinan esta situación.

La noticia en El País.


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