Fichar estrellas no mejora la situación de la investigación en España

A Federación de Jóvenes Investigadores-Precarios a que pertence Precarios Galicia lanzou o seguinte comunicado de prensa

La fuga de cerebros es una realidad en el actual sistema de I+D+i español. La falta de fondos suficientes y la poca estabilidad laboral lleva a muchos investigadores a emigrar a otros países que ofrecen mejores condiciones para su desarrollo profesional. Evidentemente, esta situación no se arregla repatriando investigadores estrella ni fichando investigadores extranjeros.

En las últimas semanas, con la cercanía de las elecciones, asistimos a una revisión triunfalista de estos últimos cuatro años por parte del Gobierno. La política científica, que fue uno de los temas estrella de la campaña del PSOE en las pasadas elecciones generales, no podía quedarse aparte. Así, hemos tenido oportunidad de leer que “en España ya no hay fuga de cerebros” (1, 2) y que, incluso, nuestro país está “a la caza de cerebros” (3). Con esto se pretende hacer creer a los ciudadanos que nuestro país se ha convertido, de la noche a la mañana, en un paraíso para los investigadores. Pese a reconocer los avances, en general tímidos (aumento de presupuesto, estatuto del Personal Investigador en Formación) la realidad es que esta legislatura ha supuesto una decepción ante las expectativas que se abrían hace 4 años. Y es que el punto más importante, crear una carrera investigadora coherente, sigue estando pendiente.

Frente a la propaganda, la tozuda realidad muestra la escasez de los avances conseguidos. Así, España se sitúa en el vagón de cola europeo en cuanto a competitividad tecnológica (4, 5), el porcentaje del PIB invertido en I+D+i sigue estando bastante por debajo del 2% (6) y la endogamia o la falta de una carrera investigadora coherente son algunos de los obstáculos con el que se encuentran los investigadores españoles (7).

La incongruencia entre las propuestas electorales en materia científica del PSOE y las posteriores reformas durante la legislatura no ha hecho más que aumentar la desconfianza de los investigadores y la fuga de cerebros. Una de las promesas electorales estrella del PSOE fue la equiparación de las condiciones laborales de los investigadores becados a las de los demás trabajadores, con su “incorporación inmediata a la Seguridad Social” así como la “transformación inmediata de las postdoctorales en contratos” (8). Sin embargo, se acabó aprobando un Estatuto del Personal Investigador en Formación (EPIF) que excluye a los investigadores a cargo de proyecto (que aún siguen sin cotizar a la Seguridad Social), cubre unas prestaciones de seguridad social mínimas e incumple las recomendaciones europeas (9). Además, son múltiples las convocatorias que se autoexcluyen de cumplirlo, y ningún organismo público vigila su cumplimiento. Incluso el mismo Ministerio de Educación sigue convocando becas para doctores. Esto hace que existan grandes desigualdades en la etapa de investigación predoctoral, tanto en las cuantías como en las condiciones laborales, y que muchos jóvenes investigadores sigan sin contrato, por lo que muchos de ellos emigran a países con una política de recursos humanos en investigación más coherente. Por otra parte, las reformas universitarias que se proponen no eliminan la endogamia existente en muchos departamentos de universidades y centros de investigación, ni permiten el acceso a las plazas de los jóvenes investigadores por méritos, ni favorecen la transparencia en la asignación de dichas plazas.

Pero quizás el problema más acuciante con el que se enfrentan los jóvenes investigadores es la falta de una política científica con planificación a largo plazo, que racionalice el uso de los recursos existentes. En la actualidad son numerosas las convocatorias de ayudas predoctorales, pero siguen siendo escasas las oportunidades de colocación de los jóvenes doctores, debido a la falta de implicación en general del tejido empresarial en la investigación y a las escasas ayudas postdoctorales convocadas por las administraciones públicas. Este problema se agrava al avanzar en la carrera investigadora, al disminuir el número de plazas. Así, los investigadores ven como un sueño lejano la necesaria, tanto científica como personalmente, estabilidad laboral. Si a esto unimos la falta de continuidad entre las distintas etapas, el que las convocatorias no siempre correspondan con la finalización de las anteriores etapas, y los comunes retrasos de las resoluciones, no es raro que muchos investigadores opten por trabajar en otros países que ofrecen condiciones mucho mejores.

En definitiva, no es sólo la insuficiente inversión en I+D+i, sino la anacrónica situación de la universidad española y la actual política de recursos humanos del gobierno, las que obligan a los investigadores a irse al extranjero en busca de fondos, condiciones laborales y seguridad dignos. Y es que con becas y contratos temporales, problemas para acceder a financiación mediante proyectos de investigación y una carrera investigadora mal planificada, es muy difícil que el sistema español de investigación sea atractivo para nadie. España necesita un sistema de investigación competitivo a nivel internacional. Por eso es necesario un pacto, un compromiso por parte de todos los partidos políticos para potenciar la investigación tanto pública como privada. Y no se trata únicamente de aumentar el presupuesto en I+D+i, sino de gestionarlo eficazmente para propiciar y mejorar la investigación, creando un sistema que premie las buenas gestiones de los proyectos de investigación y sobre todo garantice unas condiciones laborales dignas.

Desde la Federación de Jóvenes Investigadores – FJI / Precarios animamos al PSOE a dejar de basar su política de investigación en parches o reformas puramente mediáticas y a tomar medidas para mejorar realmente la I+D+i española.

Nota de prensa en formato PDF


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