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Miles de investigadores gallegos trabajan sin contrato

Miles de investigadores y becarios gallegos sufren una asombrosa contradicción: sin contrato de trabajo, sus ingresos están sujetos al impuesto de la renta, pero no cotizan a la Seguridad Social y por esa razón no tienen derecho a subsidio de desempleo ni a pensión de ningún tipo. Algunos de ellos llegan a los 36 años en esta situación. 2 y 3

ÁNGEL CARRACEDO ANÁLISIS

El número de becarios de investigación creció considerablemente en los últimos años. Su precariedad laboral, sin embargo, no ha mejorado en ese tiempo. Contrasta la situación de los becarios de investigación con la del personal en formación de otros colectivos, que gozan de unas mejores condiciones laborales y, al menos, disfrutan de Seguridad Social.

La investigación se apoya, en gran medida, en los becarios, y se realiza fundamentalmente en las universidades. Éstas tienen que mejorar su capacidad de investigación para lograr una mejor docencia y también para captar más recursos.
Prestigio

Las universidades más atractivas para los alumnos serán aquellas que demuestren mayor calidad, y el prestigio investigador será decisivo en ese punto. A nadie se le puede olvidar, además, que la investigación es uno de los pilares del desarrollo de cualquier país. Es necesario dotar de estabilidad a las plantillas de investigación y mejorar sustancialmente la condición de los becarios. Es una prioridad absoluta en las universidades la consolidación de la figura del investigador contratado, así como la reincorporación de investigadores que están en el extranjero.
Poseemos excelentes investigadores quienes, después de formados con un gran esfuerzo, acaban consolidados, primero en posiciones postdoctorales y después como profesores o investigadores en grupos extranjeros.
Sería una irresponsabilidad el olvidar esta realidad.

Miles de investigadores gallegos trabajan sin derecho a pensión ni subsidio de desempleo

¿FORMACIÓN O EMPLEO? Los ingresos de los becarios de las tres universidades están sujetos al IRPF, pero no cotizan a la Seguridad Social «No tengo paro. ¿Qué hago si quiero casarme y tener un hijo?». Esa es la pregunta que se plantea una joven universitaria que lleva siete años dedicada a la investigación. Actualmente, medio millar de becarios de convocatorias oficiales trabajan en las tres universidades gallegas. Sin derecho a cotización por desempleo ni a seguridad social, exigen una cobertura social y un mayor reconocimiento a su labor. El Parlamento andaluz dio el primer paso para solucionar el problema el pasado jueves, al aprobar una prouesta para atender las demandas de los becarios de esa comunidad. Dos meses antes, el Congreso había rechazado sustituir las becas postdoctorales por contratos de trabajo.

ELISA ÁLVAREZ SANTIAGO

El debate entre administraciones y jóvenes investigadores está servido: ¿Un becario está trabajando o tan sólo en período de formación? Actualmente, medio millar de estudiantes realizan proyectos en las tres universidades gallegas a través de diversas convocatorias oficiales. A ellos hay que sumar los cientos de becarios con cargo a actividades de I+D contratada -sólo en la Universidad de Santiago hay más de setecientos-, lo que eleva la cifra a miles de personas.
Los becarios reivindican que, tras haber realizado una carrera universitaria, escribir para publicaciones, ejercer la docencia y emplear varios años en la investigación en laboratorios, su trabajo empiece a ser considerado y remunerado, y deje de ser un híbrido con derechos pero no deberes.

«Tenemos que pagar a Hacienda cuando el importe de las becas supera los tres millones y medio, pero no percibimos prestación por desempleo ni cotizamos a la Seguridad Social», explica Manuel Vicente, presidente de la asociación Precarios Galicia, que agrupa a doscientas personas.

Aunque en diciembre del 2000 el Congreso rechazó una proposición no de ley de Izquierda Unida para transformar dos tipos de becas ministeriales predoctorales -FPI y FPU- en contratos de trabajo, Andalucía ha dado el primer paso al dar el visto bueno a otra propuesta que plantea un plan de promoción y mejora de la actividad y condiciones de los investigadores.

Tres mil firmas para exigir al Gobierno que se unifiquen sus condiciones laborales

Hace aproximadamente un año que los jóvenes investigadores españoles decidieron iniciar acciones de presión para forzar a las administraciones públicas a mejorar sus condiciones de trabajo en las universidades. El pasado mes de abril nació la Federación Estatal de Jóvenes Investigadores Precarios, que agrupa a 1.500 universitarios afectados.

Los miembros de este colectivo, que en Galicia cuenta con cerca de doscientos miembros, han elaborado un manifiesto en el que exigen la equiparación de los derechos y deberes inherentes a su actividad. Hasta el momento han recogido más de 3.000 firmas en todo el país apoyando sus reivindicaciones. Entre los apoyos se encuentran los del escritor Antonio Muñoz Molina, el filósofo Fernando Savater, el investigador Santiago Grisolía y los profesores de la Universidad de Santiago Ángel Carracedo y Félix Vidal.

Reconocimiento, contratos y gasto

Entre las medidas que exigen los becarios se encuentran el reconocimiento de la labor productiva desarrollada por el personal investigador en formación; la promulgación de una ley de mínimos que unifique las características de los contratos en lo relativo a derechos y obligaciones; y el incremento en el gasto dedicado a Investigación y Desarrollo y formación del personal.

El descenso en el número de alumnos frena las salidas laborales en el campo docente

¿FORMACIÓN O EMPLEO? Los licenciados y doctores reivindican la figura del investigador profesional en los departamentos Docencia e investigación, las dos funciones básicas de los profesionales de la universidad, llevan direcciones opuestas en los últimos años. Mientras el número de estudiantes matriculados en los distintos centros disminuye curso tras curso y frena la contratación de profesores, el de las investigaciones que se realizan en los departamentos crece, y con él la demanda de personal cualificado. Ante esta situación, los becarios reivindican la figura del investigador profesional, que les proporcione posibilidades de acceso al mercado laboral tanto público como privado.

E. Á. SANTIAGO

La política de las universidades en el ámbito de la investigación camina hacia la creación de investigadores profesionales que vean remunerado su trabajo en los departamentos. Por el momento, becas europeas o enmarcadas en el Plan Nacional incluyen en sus convocatorias el requisito de realizar contratos a tiempo parcial o total a algunos de los investigadores.

El presidente del colectivo Precarios Galicia, Manuel Vicente, reconoce que los contratos temporales son una tendencia al alza en las universidades gallegas, «xa que o acceso ás prazas de docentes é moi complicado». Sin embargo, indica que es necesaria la creación de una carrera de investigadores, «ós que non se lles corten as saídas, tanto nas universidades como nas empresas privadas».

Diferencias

Miguel Ángel Ríos, secretario xeral de I+D de la Xunta, resalta la importancia de establecer diferencias entre las becas predoctorales -los precarios solicitan que algunas de ellas se conviertan en contratos-, y las postdoctorales: «Las primeras responden al concepto de formación. No son puestos de trabajo, sino plazas para formación, que existieron y van a existir siempre».

En el caso de las investigaciones realizadas una vez obtenido el título de doctor, Ríos matiza que en estos casos la Xunta participa en algunos proyectos, «pero financiando la realización de contratos».

Del desastre de Aznalcóllar al crimen de Alcàsser

El trabajo de un becario se mantiene muchas veces en la sombra, a pesar de que las investigaciones realizadas por muchos grupos alcanzan en ocasiones repercusión internacional. Cuando se interroga a cualquier profesor universitario sobre la importancia de los proyectos elaborados por becarios, la respuesta es unánime: en todos colaboran los estudiantes.

Por ejemplo, varios grupos de la Universidad de Santiago han llevado a cabo trabajos para la recuperación de los suelos afectados por el vertido tóxico de la mina de Aznalcóllar en Doñana y el de lindano en Porriño.

Grupos extranjeros

También han trascendido casos investigados por el Instituto de Medicina Legal de Santiago, como el crimen de las jóvenes de Alcàsser. Como explica el catedrático Ángel Carracedo, coordinador de muchas de estas investigaciones, muchos jóvenes acaban en grupos de trabajo extranjeros con los que después tienen que competir las universidades españolas.


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